La Morada Maldita (Reseña)

Hoy os quiero hablar de La Morada Maldita. El nuevo juego de Sergio Ortiz, creador de Desplumados, que ya está terminando de dar forma al que será su tercer título Paradice (que ya ha sido confirmado que saldrá a la venta por Zacatrus!). Publicado en 2020 por Mercurio, que para mi gusto son la distribuidora referente en este tipo de juegos.

¿De qué va?

La Morada Maldita es un juego tipo Party de agilidad en el que recibiremos varias cartas con retos y tendremos que ir superándolos uno a uno.

Para ello tendremos delante un montón de gemas de diferentes formas y colores y trataremos de encontrar las que cumplen los requisitos que se nos han pedido.

Cada persona tendrá sus cartas boca abajo y comenzarán el juego dándole la vuelta a la primera y buscando la gema que aparezca.

Las cartas pueden pedirte una gema de un color específico, con un número de lados, puede que sea necesario que encaje en una forma determinada, que tengas que hacer una sencilla suma o resta…

Cuando encontramos la gema que se ajusta a nuestras necesidades, la colocamos en nuestra carta, le damos la vuelta a la siguiente y continuamos con la búsqueda.

El primero en completar todos sus retos, deberá lanzarse a coger la Morada Maldita, que estará en el centro de la mesa y marcará el final de la ronda.

A continuación se comprueban que todos los retos se ajustan a lo que pedía la carta y de ser así, la persona que cogió la Morada Maldita recibe una «maldición» que le acompañará en la siguiente ronda.

Esa maldición, por norma general, hará que tengas un poco más difícil ganar en la siguiente ronda y otorga un poco de ventaja al resto de jugadores.

¿Quién gana?

Cada reto que consigas superar será una carta que te quedarás en un mazo cuyos puntos deberás contar al final de la partida y serán los que determinen quién gana.

Las cartas en las que se ha fallado se descartan y desaparecen del juego.

Los retos no completados se apilan debajo de la Morada Maldita y serán el botín de puntos que conseguirá la próxima persona en ganar la ronda.

Si al ganar la ronda, no hay ninguna carta bajo la Morada Maldita, te llevas dos cartas del mazo de robo.

Como he apuntado antes, después de 5 rondas, gana la partida la persona con más puntos en su poder.

Mi opinión

Desde mi punto de vista, estamos ante un juego bastante pulido, muy bien desarrollado y perfectamente producido.

Las gemas de cartón tienen un gramaje muy alto (3mm), para facilitar que sean agarradas a toda velocidad mientras completamos nuestros retos, y en ningún momento he pensado que fuera necesario un gramaje mayor, son muy cómodas de agarrar.

En cuanto a los retos, aunque la mayoría de las veces tendrás varias gemas entre las que escoger, a veces solo pueden ser completados con una gema en concreto, y puede que esa gema ya no esté disponible. En ese caso, contamos con comodines que nos permitirán suplir la gema que nos falta. ¡Pero ay de ti como te hayas confundido y se te haya pasado una gema que cumplía tus requisitos!

Las ilustraciones con muy coloridas y vistosas. Nada recargadas. Me parecen muy acertadas.

Otro apartado a destacar son las maldiciones. Que hacen que sea más difícil que la misma persona gane una y otra vez. En la mayoría de partidas que he podido jugar, la victoria ha estado bastante disputada.

No puedo dejar de hacer mención especial a la escalabilidad. Tratándose de un juego tipo Party esperamos que funcione mejor a cuantos más personas haya jugando, pero en este caso creo que no se resiente la partida a menos jugadores, incluso a dos, al menos si las dos personas tienen una agilidad más o menos pareja.

Algún parecido

Un juego que se me viene a la cabeza al jugar a La Morada Maldita es el Jungle Speed, pero creo que superándolo y mejorando un fallo muy grande que tiene ese juego, y es que puedes perdes las manos, o las uñas, o las uñas y las manos; quién sabe incluso si la vida, al ir varias personas a agarrar el totem a la vez. Y al final eso hace que sea un juego que no vea demasiada mesa.

En La Morada Maldita es mucho más difícil que dos personas se encuentren en el centro agarrando la gema a la vez, por lo que se hace mucho más seguro jugar y tus manos te lo acaban agradeciendo.

Aunque es un juego mucho más sencillo, puede llevar a confusiones también y que creas que lo has hecho todo correctamente y darte cuenta de que la gema que has cogido tenga un lado más de la cuenta.

Conclusión final

Dentro del mundo de los juegos tipo party o los fillers, me parece que La Morada Maldita va a saber encontrar un buen lugar.

Es un juego muy sencillo de explicar y las partidas son cortas y te acaba apeteciendo seguir jugando. Por ello, desde que está en casa acaba viendo bastante mesa.

Un juego bastante familiar, apto para jugar con niños (en casa solo lo jugamos adultos, por lo que es muy disfrutable también para los mayores) y que está bastante balanceado para que no gane siempre la misma persona.

Por mi parte, si buscas algo rápido, divertido, que puedas sacar en un momento y en 2 minutos estar jugando, debes echarle un vistazo a La Morada Maldita.

Y tú… ¿has jugado? ¿te gustan este tipo de juegos? ¿cuáles son tus favoritos? ¿has perdido una mano jugando al Jungle Speed? Cuéntamelo con un comentario 😉

Reseña Saga Kingdom

Hace años el reino era lugar de encuentro de mercaderes, caballeros, nobles y eruditos de todos los lugares del mundo. Hoy, no queda nada de eso. La codicia de unas extrañas y tenebrosas criaturas las ha llevado hasta allí en busca de todo el oro del mundo. Parece que ya no queda ninguna moneda, pero ven que algo sigue brillando sobre la cabeza del rey y la reina.

Los monarcas saben que sin corona no hay rey y huyen adentrándose en el bosque con una única misión: volver a recuperar la gloria de su reinado y vengarse haciendo desaparecer de la faz de la tierra a las horripilantes criaturas que han conseguido destruir aquello que otros tantos enemigos no habían logrado.

En esa situación nos deja Kingdom, una saga de videojuegos que está disponible en la mayoría de plataformas que, con gráficos pixel art y controles minimalistas consigue absorberte en el mundo de la estrategia como pocos juegos pueden jactarse de conseguir.

Antes de continuar hago una pequeña aclaración. Los juegos Kingdom son un poco hostiles con el jugador. Te dejan ahí en medio de esa situación con una ayuda muy muy básica y te las tienes que arreglar para sobrevivir. Pero esto forma parte de la gracia del juego, por lo que a lo largo de toda la reseña voy a evitar dar demasiados detalles sobre la partida en sí para que puedas disfrutarlo por tu cuenta. Es posible que dedique otra entrada para hablar de estrategias en Kingdom.

Comenzamos con un rey o una reina que se encuentra en una situación que perfectamente podría ser la descrita al inicio de la entrada. Estamos solos, en el medio del bosque, montados a lomos de un caballo.

Cada noche, las horribles criaturas de antes realizarán una incursión en busca de monedas o cualquier otra cosa de oro.

Tu misión será defenderte de esas criaturas y tomar la ofensiva para derrotar y desterrar el mal que trata de apoderarse de todo el reino.

Para ello deberás contar con constructores que rodeen de murallas tu asentamiento así como arqueros y caballeros que defiendan las murallas cada noche.

Deberás mejorar tu asentamiento, explorar, comerciar, quizás sobornar… y todo ello en un mapa lateral en dos dimensiones y con unos controles que son: ir a la izquierda, ir a la derecha y soltar una moneda.

Con esos tres únicos controles (a lo mejor y dependiendo del juego, como mucho un botón más), el juego crea una experiencia bastante cruda y totalmente inmersiva.

Diferencias entre títulos

No quiero desgranar demasiado cada título, así que escribiré la descripción más vaga posible para entender el aspecto más característico de cada uno.

Kingdom: Classic, como puedes imaginar, es el juego original. En este contamos con un territorio generado de manera procedimental. Un único territorio, bastante amplio, con una curva de dificultad más elevada quizás que el resto de títulos.

Kingdom: New Lands, entre otras cosas, se diferencia del primero porque los mapas son islas. Tendremos que viajar destruyendo a las criaturas codiciosas en cada una de ellas.

Kingdom: Two Crowns nos trae la posibilidad de jugar en multijugador o a pantalla dividida. Además se incluyen dos actualizaciones (Dead Lands y Shogun) que añaden modos de juego con biomas diferentes.

¿Por cuál empiezo?

Aunque la lógica nos haga pensar en comenzar por el primero, mi recomendación personal es que lo hagas por New Lands o Two Crowns.

Si lo juegas en consola, seguramente te hagas con la versión Majestic que incluye los dos, en ese caso jugaría a New Lands en solitario y a Two Crowns cuando pueda jugar con otra persona, para ir avanzando con ella isla por isla y descubriendo el juego.

Si lo juegas en PC o te haces con uno de los juegos de manera separada, la recomendación sigue siendo la misma, hazte con New Lands para empezar si vas a jugar en solitario o Two Crowns si vas a jugar acompañado.

Aclaración: No es necesario en ningún momento jugar a Two Crowns acompañado y es un juego que incluye bastantes novedades frente a New Lands como para, si no hay opción de jugarlo acompañado hacerlo en solitario. De hecho, seguramente lo acabes disfrutando más que el New Lands. Pero si tienes oportunidad de jugarlo acompañado, o en algún momento vas a tener esa opción, New Lands es un juego muy disfrutable en solitario y puedes estar jugando a los dos de manera separada manteniendo el multijugador en un lado y el solitario en otro.

Una vez hayas jugado a alguno de los dos juegos y te hayas familiarizado con las mecánicas y las estrategias a seguir, puede ser interesante para ti jugar al original y encontrarte con un juego que aunque guarda la esencia es bastante diferente a lo que has jugado previamente (gráficamente sigue siendo bastante parecido así que no sentirás un salto en ese aspecto).

Y esa es mi reseña de la Saga Kingdom. Uno de mis videojuegos favoritos que no puedo parar de recomendar y que, aunque la estrategia no sea un plato de tu agrado, seguramente llegues a disfrutar de este título, así que no lo dudes, echa un vistazo y anímate a probarlo.

Reseña Wingspan

Algunos pájaros no están destinados a que los enjaulen, eso es todo. Tienen las plumas demasiado brillantes, su canto es demasiado dulce y libre. Así que, o les dejas irse, o, cuando abres la jaula para darles de comer, se las arreglan para escapar volando. Y la parte de ti que en el fondo creía que era un error tenerlos cautivos se alboroza, pese al hecho de que el lugar en que vives sea mucho más lóbrego y triste tras su partida.

Stephen King – Las cuatro estaciones

Hoy os quiero hablar de Wingspan, un juego de Elizabeth Hargrave (Tussie Mussie, Mariposas) publicado originalmente en 2019 por Stonemaier Games y traído a España por Maldito Games en 2020.

En el juego tendremos que ponernos en la piel de un/a ornitólogo/a y coleccionar diferentes aves con las que crear combos para ser quien más puntos tenga al final de la partida.

Aspecto

Lo primero que nos llama la atención es su cuidado apartado gráfico. Las ilustraciones están creadas por Ana María Martínez Jaramillo, Natalia Rojas y Beth Sobel, todas ellas cuentan con una larga experiencia en el dibujo de aves y ello se nota en la calidad de las ilustraciones de las diferentes cartas, que no son pocas (170 aves diferentes en el juego base, 81 en la expansión europea y 95 en la de Oceanía).

Cada carta además nos muestra mucha información sobre cada ave: Nombre científico, hábitat, envergadura, tipo de alimentación (simplificado para el juego) e incluso algún dato curioso para que podamos ampliar nuestro conocimiento mientras jugamos.

Si dejamos de lado las cartas, el resto de componentes están igual de cuidados, con un despliegue en mesa bastante llamativo en el que destacan sobre todo los huevos que pondrán nuestras aves.

En este aspecto me gustaría destacar dos cosas, la primera sobre los huevos y es que son quizás demasiado llamativos. Son muy bonitos, y sus tonos pastel recuerdan a huevos de chocolate y dan unas ganas tremendas de darle un bocado a alguno. Esto, que en principio no es malo, puede suponer un peligro a la hora de jugar con peques, por lo que mi recomendación sería no dejarlos jugando sin supervisión.

El segundo punto son los troqueles de los alimentos que quizás se trata del aspecto menos vistoso del juego. No hablo de calidad (de eso hablaremos más adelante), pero después de ver el despliegue de medios con el resto de componentes, parece que unos troqueles se queden cortos. Aún así, si lo pensamos, la alternativa más económica quizás habría sido sustituirlos por cubos de diferentes colores, por lo que la decisión de los troqueles me parece más acertada. Si quisieras mejorar este componente, por Internet podrás encontrar varias empresas que los venden impresos en 3D.

Dificultad

A la hora de hablar de la dificultad del título volvemos a meternos en uno de sus puntos fuertes, y es que Wingspan cuenta con uno de los manuales más cuidados que podrás encontrar en juegos de mesa. Ya no gráficamente (que también), si no que encontramos un manual muy bien estructurado, con la información necesaria y el aire o el espaciado necesario para que no resulte apabullante. Ya sabemos que hay manuales que asustan nada más abrirlos (aunque después se queden en nada una vez leídos) e incluso otros que son tan enrevesados que debes descifrarlos como si vinieran escritos en una lengua extraña.

Destacar también que la información se divide en dos libretos diferentes, el manual en sí y otro algo más detallado en el que nos explicarán diferentes efectos de las cartas por si en algún momento necesitamos ampliar la información de cara a una jugada. Para mi gusto, todo muy bien organizado, fácil de encontrar y muy bien explicado de primeras, así que pocas veces tendrás que recurrir a volver a leer algo.

Independientemente del manual, el juego cuenta con un «Set de inicio» con algunas cartas de ave extras y hojas para los distintos jugadores que nos permitirá comenzar una partida con la que aprender jugando las mecánicas del juego. Esto es de agradecer aunque como digo, el juego está tan bien explicado que seguramente no lo necesitarás. Las cartas extras, una vez usadas puedes añadirlas al mazo principal.

Una vez en la partida, no estamos hablando de un juego complicado para nada. Además las propias mecánicas del juego, de ejecutar las acciones sobre el tablero e ir desplazándonos sobre los espacios y las cartas que hayamos colocado hacen que sea tremendamente sencillo tener claro (y de una manera muy visual) cuales son las diferentes opciones que tienes y qué beneficios te va a aportar realizar una acción determinada.

Aparte del tablero individual (que también permite que entendamos las estrategias que están siguiendo las demás personas), tendremos de manera muy visual los objetivos a perseguir a través del tablero de objetivos. Con lo que podremos preparar nuestra partida todo a lo largo plazo que queramos.

Que sea un juego sencillo de jugar, no significa que sea simple y que no necesites tu tiempo y partidas hasta que consigas encontrar diferentes estrategias para jugar. Como todo juego de combos necesitarás conocer bien las cartas y sus efectos para poder evaluar qué aves son las que mejor te pueden venir en un momento determinado.

Jugabilidad

Nos encontramos ante un juego de corte familiar. Aunque cada persona contará con su propio tablero, realmente deberás estar pendiente de las acciones del resto, por tratar de averiguar la estrategia de cada persona así como porque tus propias cartas pueden entrar en acción en el entreturno.

La interacción en ese aspecto será bastante controlada, no siendo un juego que cree situaciones de controversia y disputa. Hablamos de un juego bastante relajado en el que la única forma que tendremos de fastidiar a los demás jugadores será superándolos en puntuación o como mucho, dejando de realizar una acción de la que se puedan beneficiar y sepamos que necesitan.

Aún así, es un juego muy entretenido, que personalmente disfruto mucho, y uno de los primeros en los que pienso cuando quiero sacar alguno a mesa.

La rejugabilidad es alta pues el juego cuenta con muchas cartas de ave diferentes y los objetivos en cada partida serán diferentes en cada ronda. Aparte de esto, de momento el juego cuenta con 2 expansiones que amplían esta rejugabilidad. Al ser un juego tan liviano, no cansa al jugarlo y, al menos en mi caso, a más partidas, más ganas tengo de jugarlo.

En cuanto a escalabilidad, como más lo disfruto es a dos personas. Creo que funciona muy bien al número de jugadores/as que sea, pero si en el grupo hay personas que sufran de análisis parálisis, el entreturno se puede hacer un poco largo cuantas más personas jueguen. Si en tu grupo eso es un problema más que solucionado el juego te va a funcionar perfectamente siempre.

Calidad

Otro punto fuerte de Wingspan es la calidad de sus componentes. 5 tableros individuales de dos alas bastante robustos. Las cartas cuentan con una textura de papiro o tejido que dan una buena sensación en la mano. Los huevos de las aves son excepcionales. Los dados de alimentos son de madera, bastante gorditos. El juego incluye una torre de dados (de troquel, que tendremos que montar). Las fichas de alimentos son de troquel, pero de suficiente calidad.

El único componente que a mi parecer es bastante mejorable es el tablero de objetivos, que si bien cumple su función, es una cartulina un poco más gruesa de lo normal y podrían haberla hecho a modo de tablero o como troquel. Además, la sensación que me da, por como se dobla, es como si siempre estuviera algo húmeda (realmente no lo está).

Destacar también, como dije antes los manuales (cuyas hojas están texturizadas) y la caja, que cuenta con un detalle que me ha gustado mucho y es que en uno de los costados aparece un dibujo que te explica cómo guardar todos los componentes dentro de la caja. Este juego no incluye inserto ninguno, pero guardando los componentes como te sugieren en ese dibujo, te quedará todo mejor guardado que en más de un juego con inserto.

Opinión final

Winspan se ha convertido en uno de mis juegos favoritos. Es muy fácil sacarlo a mesa sea cual sea el grupo con el que te reúnes, es muy vistoso desplegado y tras una primera partida siempre te quedan ganas de volver a jugarlo para intentar hacerlo mejor.

El tema está bien implementado, o al menos no parece que sea una temática cogida con pinzas como en otros juegos. Las mecánicas están muy trabajadas y la sensación general es de un juego muy redondo, realizado con mucho mimo.

Detalles como lo bien desarrollado que está el manual, o el de la caja para que coloques ordenadamente los componentes se agradecen y deberían convertirse en estándar de la industria.

En definitiva, en el único caso en el que no puedo recomendar el juego es si llegas buscando un juego duro. Se trata de un juego accesible y bastante disfrutable aunque prefieras juegos más pesados, pero teniendo en cuenta que este juego no pertenece a esa categoría.

Y tú, ¿has jugado? ¿cuál es tu opinión? ¿cual es el aspecto que mejor valoras del juego? ¿y el peor?