Reseña Wingspan

Algunos pájaros no están destinados a que los enjaulen, eso es todo. Tienen las plumas demasiado brillantes, su canto es demasiado dulce y libre. Así que, o les dejas irse, o, cuando abres la jaula para darles de comer, se las arreglan para escapar volando. Y la parte de ti que en el fondo creía que era un error tenerlos cautivos se alboroza, pese al hecho de que el lugar en que vives sea mucho más lóbrego y triste tras su partida.

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Hoy os quiero hablar de Wingspan, un juego de Elizabeth Hargrave (Tussie Mussie, Mariposas) publicado originalmente en 2019 por Stonemaier Games y traído a España por Maldito Games en 2020.

En el juego tendremos que ponernos en la piel de un/a ornitólogo/a y coleccionar diferentes aves con las que crear combos para ser quien más puntos tenga al final de la partida.

Aspecto

Lo primero que nos llama la atención es su cuidado apartado gráfico. Las ilustraciones están creadas por Ana María Martínez Jaramillo, Natalia Rojas y Beth Sobel, todas ellas cuentan con una larga experiencia en el dibujo de aves y ello se nota en la calidad de las ilustraciones de las diferentes cartas, que no son pocas (170 aves diferentes en el juego base, 81 en la expansión europea y 95 en la de Oceanía).

Cada carta además nos muestra mucha información sobre cada ave: Nombre científico, hábitat, envergadura, tipo de alimentación (simplificado para el juego) e incluso algún dato curioso para que podamos ampliar nuestro conocimiento mientras jugamos.

Si dejamos de lado las cartas, el resto de componentes están igual de cuidados, con un despliegue en mesa bastante llamativo en el que destacan sobre todo los huevos que pondrán nuestras aves.

En este aspecto me gustaría destacar dos cosas, la primera sobre los huevos y es que son quizás demasiado llamativos. Son muy bonitos, y sus tonos pastel recuerdan a huevos de chocolate y dan unas ganas tremendas de darle un bocado a alguno. Esto, que en principio no es malo, puede suponer un peligro a la hora de jugar con peques, por lo que mi recomendación sería no dejarlos jugando sin supervisión.

El segundo punto son los troqueles de los alimentos que quizás se trata del aspecto menos vistoso del juego. No hablo de calidad (de eso hablaremos más adelante), pero después de ver el despliegue de medios con el resto de componentes, parece que unos troqueles se queden cortos. Aún así, si lo pensamos, la alternativa más económica quizás habría sido sustituirlos por cubos de diferentes colores, por lo que la decisión de los troqueles me parece más acertada. Si quisieras mejorar este componente, por Internet podrás encontrar varias empresas que los venden impresos en 3D.

Dificultad

A la hora de hablar de la dificultad del título volvemos a meternos en uno de sus puntos fuertes, y es que Wingspan cuenta con uno de los manuales más cuidados que podrás encontrar en juegos de mesa. Ya no gráficamente (que también), si no que encontramos un manual muy bien estructurado, con la información necesaria y el aire o el espaciado necesario para que no resulte apabullante. Ya sabemos que hay manuales que asustan nada más abrirlos (aunque después se queden en nada una vez leídos) e incluso otros que son tan enrevesados que debes descifrarlos como si vinieran escritos en una lengua extraña.

Destacar también que la información se divide en dos libretos diferentes, el manual en sí y otro algo más detallado en el que nos explicarán diferentes efectos de las cartas por si en algún momento necesitamos ampliar la información de cara a una jugada. Para mi gusto, todo muy bien organizado, fácil de encontrar y muy bien explicado de primeras, así que pocas veces tendrás que recurrir a volver a leer algo.

Independientemente del manual, el juego cuenta con un «Set de inicio» con algunas cartas de ave extras y hojas para los distintos jugadores que nos permitirá comenzar una partida con la que aprender jugando las mecánicas del juego. Esto es de agradecer aunque como digo, el juego está tan bien explicado que seguramente no lo necesitarás. Las cartas extras, una vez usadas puedes añadirlas al mazo principal.

Una vez en la partida, no estamos hablando de un juego complicado para nada. Además las propias mecánicas del juego, de ejecutar las acciones sobre el tablero e ir desplazándonos sobre los espacios y las cartas que hayamos colocado hacen que sea tremendamente sencillo tener claro (y de una manera muy visual) cuales son las diferentes opciones que tienes y qué beneficios te va a aportar realizar una acción determinada.

Aparte del tablero individual (que también permite que entendamos las estrategias que están siguiendo las demás personas), tendremos de manera muy visual los objetivos a perseguir a través del tablero de objetivos. Con lo que podremos preparar nuestra partida todo a lo largo plazo que queramos.

Que sea un juego sencillo de jugar, no significa que sea simple y que no necesites tu tiempo y partidas hasta que consigas encontrar diferentes estrategias para jugar. Como todo juego de combos necesitarás conocer bien las cartas y sus efectos para poder evaluar qué aves son las que mejor te pueden venir en un momento determinado.

Jugabilidad

Nos encontramos ante un juego de corte familiar. Aunque cada persona contará con su propio tablero, realmente deberás estar pendiente de las acciones del resto, por tratar de averiguar la estrategia de cada persona así como porque tus propias cartas pueden entrar en acción en el entreturno.

La interacción en ese aspecto será bastante controlada, no siendo un juego que cree situaciones de controversia y disputa. Hablamos de un juego bastante relajado en el que la única forma que tendremos de fastidiar a los demás jugadores será superándolos en puntuación o como mucho, dejando de realizar una acción de la que se puedan beneficiar y sepamos que necesitan.

Aún así, es un juego muy entretenido, que personalmente disfruto mucho, y uno de los primeros en los que pienso cuando quiero sacar alguno a mesa.

La rejugabilidad es alta pues el juego cuenta con muchas cartas de ave diferentes y los objetivos en cada partida serán diferentes en cada ronda. Aparte de esto, de momento el juego cuenta con 2 expansiones que amplían esta rejugabilidad. Al ser un juego tan liviano, no cansa al jugarlo y, al menos en mi caso, a más partidas, más ganas tengo de jugarlo.

En cuanto a escalabilidad, como más lo disfruto es a dos personas. Creo que funciona muy bien al número de jugadores/as que sea, pero si en el grupo hay personas que sufran de análisis parálisis, el entreturno se puede hacer un poco largo cuantas más personas jueguen. Si en tu grupo eso es un problema más que solucionado el juego te va a funcionar perfectamente siempre.

Calidad

Otro punto fuerte de Wingspan es la calidad de sus componentes. 5 tableros individuales de dos alas bastante robustos. Las cartas cuentan con una textura de papiro o tejido que dan una buena sensación en la mano. Los huevos de las aves son excepcionales. Los dados de alimentos son de madera, bastante gorditos. El juego incluye una torre de dados (de troquel, que tendremos que montar). Las fichas de alimentos son de troquel, pero de suficiente calidad.

El único componente que a mi parecer es bastante mejorable es el tablero de objetivos, que si bien cumple su función, es una cartulina un poco más gruesa de lo normal y podrían haberla hecho a modo de tablero o como troquel. Además, la sensación que me da, por como se dobla, es como si siempre estuviera algo húmeda (realmente no lo está).

Destacar también, como dije antes los manuales (cuyas hojas están texturizadas) y la caja, que cuenta con un detalle que me ha gustado mucho y es que en uno de los costados aparece un dibujo que te explica cómo guardar todos los componentes dentro de la caja. Este juego no incluye inserto ninguno, pero guardando los componentes como te sugieren en ese dibujo, te quedará todo mejor guardado que en más de un juego con inserto.

Opinión final

Winspan se ha convertido en uno de mis juegos favoritos. Es muy fácil sacarlo a mesa sea cual sea el grupo con el que te reúnes, es muy vistoso desplegado y tras una primera partida siempre te quedan ganas de volver a jugarlo para intentar hacerlo mejor.

El tema está bien implementado, o al menos no parece que sea una temática cogida con pinzas como en otros juegos. Las mecánicas están muy trabajadas y la sensación general es de un juego muy redondo, realizado con mucho mimo.

Detalles como lo bien desarrollado que está el manual, o el de la caja para que coloques ordenadamente los componentes se agradecen y deberían convertirse en estándar de la industria.

En definitiva, en el único caso en el que no puedo recomendar el juego es si llegas buscando un juego duro. Se trata de un juego accesible y bastante disfrutable aunque prefieras juegos más pesados, pero teniendo en cuenta que este juego no pertenece a esa categoría.

Y tú, ¿has jugado? ¿cuál es tu opinión? ¿cual es el aspecto que mejor valoras del juego? ¿y el peor?